Té para dos

Wednesday, May 4, 2011

Por: Gabriel Pisani Uno de los primeros recuerdos que tengo de mi infancia es que a veces me despertaba con tantas legañas que no podía abrir los ojos. Y me asustaba mucho. Entonces llegaba mi mamá con una taza de té tibio, enjuagaba un pedazo de algodón en él y me lo pasaba por los párpados hasta que podía abrirlos.

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Té para dos

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